Así como es importante tener un cuerpo sano, también lo es tener la mente sana.

El paciente de MGT debe tener rutinas saludables y estar consciente de que debe contribuir en los procesos médicos; así mismo, debe tener presentes los riesgos y los beneficios de la intervención a la que se está sometiendo y actuar en consecuencia.

Para los pacientes es necesario cambiar los hábitos que hasta la fecha no les habían funcionado y darse la oportunidad de un mejor mañana.

La ayuda psicológica es indispensable en este caso, ya que los profesionales son quienes les indican pasos que deben seguir y los acompañan el tiempo que sea necesario.